martes, 22 de marzo de 2011

ESTO PASÓ UN DÍA DE MARZO... - La Hora Oficial

Un 12 de marzo de 1859 la ciudad de Buenos Aires tuvo por primera vez una "hora oficial".
El general Bartolomé Mitre que entonces era gobernador, firmó un decreto por el cual todos los relojes públicos y de las ofcinas del Estado debían arreglarse de acuerdo con la hora tomada en el taller de relojería de los señores Adolfo Jaeggli e Isidoro Diavet, que quedaba en la calle Perú número 3.
Esa primera hora oficial fue obtenida teniendo en cuenta el meridiano de la ciudad, y Jaeggli y Diavet realizaron sus mediciones en el observatorio que tenían instalado en la torre de la Basílica de Nuestra Señora de la Merced.
El observatorio dejó de funcionar en 1894 y el expediente firmado por Mitre fue encontrado entre los objetos que pertenecíeron al último propietario de la relojería.
En realidad, hasta 1894 el país no contó con una hora oficial y la falta de sistema sometía a la gente a un verdadero caos. Cada ciudad o localidad tenía horas didferentes y la única guía más o menos confiable, eran las campanadas de las iglesias o algunos relojes municipales.
El viajero que partía de una ciudad ni se molestaba en mirar la hora, ya que había muy pocas posibilidades de que coincidieran sus cálculos. En setiembre de 1895 se fijó la primera hora oficial para toda la nación, proporcionada por el meridiano del Observatorio Nacional de Córdoba (4h 16m 48,2s Oeste) y recién en 1920, la Argentina se incorporó al actual sistema horario mundial.
Un poco de historia
En 1911, el foro cientìfico mundial, decidió la creación de la Oficina Internacional de Tiempo (Bureau International de l'Heure, con sede en París), con la misión de unificar la hora mundial.
A partir del 1-5-1920 el país se adhiere al Sistema Internacional de la Hora, adoptando el Huso Horario de 4 horas al Oeste de Greenwich.
Desde el 12-11-1923 y hasta la fecha, el Observatorio Naval de la Armada Argentina asume la responsabilidad de la Hora Oficial.
Muchos cambios se han operado en estos 90 años. El tiempo, a la época de creación de la Oficina de Tiempo se derivaba de la observación de estrellas por el meridiano del lugar con instrumentos meridianos o también con pequeños anteojos llamados de pasajes. Es decir la escala de tiempo era una escala rotacional. El movimiento de rotación terrestre está afectado por irregularidades de diverso origen, de carácter periódico algunas y otras aleatorias. Consecuentemente el tiempo derivado de la rotación terrestre es esencialmente no uniforme.
Recién en 1945, la puesta en servicio de relojes precisos de cuarzo, pero sobre todo de relojes atómicos permitió disponer de una escala uniforme de tiempo. Se abandonó la antigua definición astronómica de tiempo basada en la rotación terrestre y se adoptó en 1967 una definición física basada en la frecuencia de radiación del átomo de cesio. El segundo es la duración de 9 192 631 770 períodos de la radiación correspondiente a la transición entre dos niveles hiperfinos del átomo de cesio 133.
El sistema utilizado para difundir el tiempo a distancia continuó siendo las transmisiones radiales de tops horarios en frecuencias y horarios preestablecidos. Unos 50 observatorios en el mundo transmitían estas señales, coordinados por la Oficina Internacional de Tiempo. La precisión en tiempo alcanzada era relativamente baja: a lo sumo un par de milisegundos.
El transporte de relojes por avión a lo largo y ancho del mundo y más recientemente el uso de satélites, especialmente los del sistema GPS que incluyen relojes atómicos a bordo - ha reducido el error en las comparaciones hasta límites impensados.
La Hora Oficial hoy
Actualmente el Observatorio Naval, incorpora un nuevo equipo para aumentar la precisión de las comparaciones sobre el reloj patrón de cesio, cuyo funcionamiento regula la Hora Oficial del país.
Se trata de un receptor satelitario multicanal con su correspondiente software que, operado continuadamente elevará la precisión de las comparaciones a un nanosegundo (un mil millonésimo de segundo).
El sistema satelitario GPS (Global Position System) está constituído por una constelación de 24 satélites, equirepartidos en planos orbitales que contienen 4 satélites cada uno, separados 60 grados. Su altura es de aproximadamente 20.000 kilómetros. Su gestión está a cargo de la Administración Espacial de los EEUU.
En cuanto a la precisión el sistema GPS proporciona posicionamiento tridimensional a nivel mundial, durante 24 horas. Se pueden obtener en posicionamiento expeditivo precisiones del orden de algunos metros. En post-procesamiento para trabajos geodésicos de algunos centímetros.
Una comparación satélite, a través de un receptor GPS multicanal, permite sincronizar en cualquier lugar del mundo un reloj dentro del nanosegundo.
Estas enormes precisiones en el tiempo son de utilidad en la navegación espacial, en la física aplicada y en general en aquellas cuestiones científicas y tecnológicas que deban utilizar frecuencias muy precisas, tales como las telecomunicaciones y los sistemas de navegación y posicionamiento.
Quien quiera escuchar el anuncio de la Hora Oficial lo puede hacer a través del 113 o llamando al (011) 4361-5425
Por último, el Servicio de Hidrografía Naval se encuentra en la Av. Montes de Oca 2124 de la Ciudad de Buenos Aires.

lunes, 21 de marzo de 2011

HISTORIA - La cerveza en la Argentina

 Como la mayoría de los países iberoamericanos
la afición al consumo de 
la cerveza en la Argentina fue
introducida por los emigrantes 
europeos que llegaban
al Nuevo Continente 
a “hacer fortuna”.



La tradición cervecera en Argentina tiene algo más dos siglos y medio. Como en la mayoría de los países iberoamericanos, la afición al consumo de cerveza en la Argentina fue introducida por los emigrantes europeos que llegaban al Nuevo Continente a “hacer fortuna”.
Primero fueron las marcas elaboradas en la “vieja” Europa, llevadas en los barcos, las que empezaron a consumirse por alemanes y británicos, principalmente. En seguida, se sumaron a esa afición el resto de argentinos.
Más tarde, hacia la segunda mitad del siglo XVIII, empezaron a surgir pequeñas cervecerías fundadas por emigrantes ligados, en mayor o menor medida, con cerveceras europeas. Las grandes distancias, las malas comunicaciones existentes y la ausencia de hielo, para la refrigeración de la cerveza durante el transporte, motivó que cada localidad, más o menos importante, tuviera su cervecería para abastecer a los lugareños.
En un principio, tenían que importar la malta y el lúpulo y, algunas, por la mala calidad de las aguas del subsuelo, utilizaban agua de lluvia recogida en aljibes construidos a tal efecto. Años más tarde, las cerveceras más preparadas, aprovechando el ferrocarril, fueron extendiendo sus áreas de ventas y montando fábricas allí donde les era más rentable. También, fueron desarrollando cultivos autóctonos, primero de cebada y luego de lúpulo. Argentina es hoy una exportadora de excelentes variedades de lúpulo, cultivadas en la zona de El Bolsón, localidad de la provincia de Río Negro, en la Patagonia
Un folleto publicado por José María Peña y Juan Carlos López Almendros, con motivo de la Iª Exposición de Coleccionismo Cervecero, celebrada en Buenos Aires en julio de 1999, nos relata que la primera referencia que existe relativa a la elaboración de cerveza en Argentina se remonta a 1806. La escuadra inglesa, aprovechando la ausencia del inepto Virrey de Buenos  Aires, Marqués de Sobremonte, había tomado la ciudad sin apenas resistencia. Tras la heroica reconquista llevada a cabo por el marino español Santiago Liniers, los bienes de los ingleses residentes en la ciudad fueron confiscados. Uno de ellos, médico de profesión en Retiro, envió una reclamación a las autoridades españolas “por la expropiación de su fábrica de cerveza, contigua al mencionado mercado, después de las invasiones inglesas. Aduce a su favor, que si bien es nacido en Inglaterra, se encuentra al servicio de Su Majestad Española”. Transcurría el año de 1806.
Según otras fuentes, la primera fábrica argentina de cerveza pudo haber sido la que funcionaba, en 1744, en la actual calle Moreno, antes San Francisco, de la ciudad de Buenos Aires. También se tienen noticias que, desde 1804 y hasta la Revolución de Mayo de 1810, funcionó, junto al teatro Coliseo de Buenos Aires, un establecimiento que servía cerveza fabricada por su propio dueño.

Pero es el investigador Carlos Domingo Vives el que aporta los documentos más antiguos que, por ahora, se conocen. El Dr. Vives demuestra con ellos que la primera fábrica de cerveza que se conoce en Argentina, simplemente fue llamada "La Zervezería”, así, con dos “zetas”.
Debemos remontarnos al año 1738, cuando el inglés Thomas Stuart adquiere, en el Retiro de Buenos Aires, una parte de la manzana delimitada por la actual Avda. del Libertador y las calles Esmeralda, Maipú y Arenales, con entrada por ésta última. En ese lugar, Stuart construye un edificio que incluye: una "sala con siete tirantes", para fabricar “zerveza” (sic), y “varias piezas”, posiblemente, para oficinas, lugar de venta y descanso. En la “sala” se encontraban las “calderas” y los “hervidores”.
Ante la necesidad del propietario de conseguir capitales para ampliar el negocio, decide vender las tierras, al rico comerciante Thomas Ilson, pero conservando el fondo de comercio. De esta manera y conforme a escritura del 13 de diciembre de 1743 del notario Francisco de Merlo, Stuart cede el “dominio y señorío” al capitán de dragones Thomas Ilson sobre “la casa de la zervezería”.
La explotación de la fábrica continuó en manos de Stuart, pero ahora en un establecimiento más amplio y con una mayor producción. El Censo de 1744, registra en “La Zervezería” a Thomas Stuart, que en ese momento tenía 48 años y, como agregados a los ingenieros Juan Ittin de 30 años y Roberto Betant de 20, más seis esclavos negros como obreros, todos ellos trabajando en la misma. Con respecto a la propiedad “dize pertenezer al capitán don Thomas Ilson”.
Éste, además de capitán de dragones, fue un caracterizado contrabandista, sosteniéndose que utilizaba la infraestructura de la fábrica de cerveza, como depósito de sus “mercancías”.
Es de esta época, el comienzo de la leyenda de los túneles y bóvedas que se creían existentes en la, posteriormente, llamada “Quinta de Azcuénaga”. La explicación racional de los mismos, estaría en que el método de conservación de la producción de cerveza del establecimiento, era su almacenamiento en barricas de madera instaladas en sótanos. Éstos disponían de una salida "a nivel" orientada hacia un barranco, hoy Avda. del Libertador, en donde existía un camino de carretas y mulas que, costeando el Río de la Plata, comunicaba la zona norte con el fuerte y la plaza Mayor, centro comercial de la época. Esto no implica que Thomas Ilson, también, lo utilizara para "sus otros oscuros negocios".
Ilson era descendiente de irlandeses, nacido en España en tiempos del Gobernador Salcedo y fue procesado por sus negocios ilegales y por su vida "desarreglada". Pero, como gozaba de buenas amistades tanto en Madrid como en América, su causa fue archivada. En 1757, “La Zervezería” fue cerrada, utilizándose el local y parte de las herramientas y utensilios, en especial las calderas y hervidores, para la instalación de una fábrica de jabón.
Deduce el investigador Vives que “no habiendo encontrado antecedentes de establecimientos mas antiguos, concluyo que “La Zervezería” fue nuestra primera fábrica de cerveza.
Para 1835, un anuncio publicitario indicaba que Santiago Renier y Henrique Knoll eran los propietarios de una cervecería en el nº 362 de la calle Tucumán de Buenos Aires, que producía cerveza “blanca” y “colorada”. Los precios eran 13 pesos la docena de botellas, y sólo 8 pesos si se devolvían las vacías.
En marzo de 1842, dos alemanes, Adolfo Bullrich y Carlos Ziegler, están dispuestos a resucitar la vieja cervecería de Ilson y Stuart. Alquilan "una casa y el local" situados en la plazoleta del Retiro. Los arrendatarios pagarían 3 onzas de oro selladas, desde el 1º de abril de 1842, y luego 5 pesos fuertes más por el “potrero”, quedando a cargo de los propietarios la recuperación de techos, galerías altos de la casa principal, el portón de cochera y de todo lo demás que ya amenazaba ruina. El contrato fue por siete años, con opción a renovación por cuatro años más. Por constancias posteriores se sabe que los inquilinos hicieron grandes reformas en la propiedad, instalando, además de la fábrica de cerveza, una taberna y una tienda. Con respecto al alquiler del potrero en “el bajo”, se explica porque en él existían caballerizas y “galpones” donde guardaban los caballos que tiraban los carruajes del reparto de la cerveza. Y, también, era la salida de la producción cervecera, desde los sótanos de la fábrica. Poco tiempo después, la cervecería pasa a las manos de los, también alemanes, Vogel y Schmitz, y de éstos a Guillermo Seydell.
El 20 de enero de 1845, la Gaceta Mercantil de Buenos Aires informaba en una nota que la fábrica de cerveza del Guillermo Seydell había pasado de la plazoleta del Retiro a un local más amplio y conveniente, la Barraca de Capdevilla, situada en el nº 315 de la calle Chacabuco.  En la misma publicación, se comunica al público que en el anterior establecimiento del Retiro, se venden botellas y medias botellas, en cristal y en barro, de cerveza.
Pero la cervecera argentina más antigua y que, aún hoy, se encuentra en funcionamiento es la fundada por el alsaciano Emilio Bieckert, que comenzó a operar en Buenos Aires, en el año 1860, frente a la iglesia de Balbanera.
En 1884, en la ciudad de San Carlos, Pcia. de Santa Fé, un emigrante alemán fundó la Cervecería San Carlos.
En 1888, nació la Quilmes la cervecera que hoy domina con creces el mercado argentino.
En 1892, se estableció la Cervecería Santa Fe, que hoy, junto a la Schneider, pertenece a la CCU de Chile.
En 1913, se fundó la Cervecería del Norte Argentino y, en 1921, la Maltería y Cervecería de Cuyo.
Ambas se fusionaron en 1921 y en 1917, se instituyó la Cervecería Córdoba.

domingo, 20 de marzo de 2011

CIENCIA - La máquina de menstruar






Es la creación de la artista
japonesa Hiromi Ozaki.
El dispositivo hace doler
y gotea sangre.
Se verá en el MoMA,
de Nueva York







Oh, oh..., se queja –en el video– un caballero japonés que tiene unos cables conectados al brazo.
–¿Lo sentís? Puede ser peor– advierte una chica y pone al tope el regulador de voltaje de una máquina.
Oh, oh!, el caballero recibe una descarga le produce el dolor que el ciclo menstrual suele producir en las mujeres. Esto es una exhibición de los poderes de la Máquina de menstruar , una obra de la artista japonesa Hiromi Ozaki. ¿Raro? Y, sí, pero el mundo del arte se ha tomado en serio a esta dama, que se presenta con el seudónimo de Sputniko! la Máquina se expuso el año pasado en el Museo de Arte Contemporáneo de Tokio y en julio se la podrá ver en consagratorio Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA).
No es cuestión sólo de hacer doler, claro. Se trata, básicamente, de una mochila llena de sangre con un dispositivo que regula su salida.
Las especificaciones técnicas indican que "La Máquina de Menstruar simula el dolor y el sangrado promedio de cinco días de menstruación humana". Es decir, calcularon, unos 80 mililitros. ¿Pero se trata de sangre-sangre? En las ideas, sí; en los museos, no."No se la exhibe con sangre verdadera por razones de salud y de seguridad", aclara la artista, por correo electrónico. "Pero la máquina está diseñada para usar sangre real. Hay que extraerse sangre del brazo y, con ella, llenar el tanque".
La obra, dice Ozaki, habla de la borrosa línea que separa a varones de mujeres. Y de cómo la tecnología mete la cola y desdibuja un poquito más los contornos. Porque además de una máquina de menstruar, Ozaki construyó –en colaboración con científicos del Imperial College y la Universidad de Reading– un "Pene cibernético", que las mujeres pueden llevar dentro del pantalón y que se levanta cuando se incrementa el ritmo cardíaco de la portadora. Lo hizo para ver qué se siente tener una miembro que reaccione a sus emociones.
“Ir más allá de la dicotomía hombre-mujer, intercambiar funciones corporales de los sexos nos permite explorar en el tema del género de una manera más compleja: chicos que menstrúan, chicas con pene", explica Sputniko! en uno de los videos en que muestra la Máquina de Menstruar. "Los hombres piensan: 'Voy a gobernar el mundo, voy a ser el rey'. Creo que lo harían menos si sangraran unos días por mes".
Graduada en Matemática y Computación, Sputniko! ofrece una reflexión –optimista– sobre la tecnología como herramienta liberadora, en la idea de que el cuerpo nos puede quedar chico. ¿Por qué tener un solo cuerpo? ¿Por qué ser varón o mujer, si se puede probar un poco de cada cosa? O: ¿Por qué no hacer una excursión por las sensaciones del otro? Además de un objeto, la Máquina de Menstruar es un video en el que Ozaki es Takashi, un chico que construye este aparato para satisfacer su deseo de entender como es ser una linda chica". Entender, entender todo, no sólo las partes agradables: "Siente el dolor, siente su nueva realidad", dice la letra de la canción que acompaña las imágenes.
En su catálogo, Sputniko! se explaya: "La menstruación podía haber sido eliminada en los 60, con la píldora anticonceptiva, tomándola continuamente. Pero por opresiones religiosas de la época, sus inventores
diseñaron la píldora de modo que las mujeres tuvieran que "descansar" una semana, y sangraran. Así todo parecería más natural y aceptable. Este trabajo apunta a mostrar cómo la tecnología puede ser fácilmente influida por el contexto cultural y religioso. Explora, también, cómo el avance de la biotecnología puede volver las fronteras entre los géneros menos obvias y tal vez, más lúdicas".
                                                                                                                                      Fuente: http://www.sputniko.com/

viernes, 18 de marzo de 2011

Entrelineasliteral - LITERATURA I - Dino Buzzati

Algo había sucedido

Un cuento de Dino Buzzati *

El tren había recorrido sólo pocos kilómetros (y el camino era largo, nos detendríamos recién en la lejanísima estación de llegada, después de correr durante casi diez horas) cuando vi por la ventanilla, en un paso a nivel, a una muchacha. Fue una casualidad, podía haber mirado tantas otras cosas y en cambio mi mirada cayó sobre ella, que no era hermosa ni tenía nada de extraordinario. ¡Quién sabe por qué había reparado en ella! Era evidente que estaba apoyada en la barrera para disfrutar de la vista de nuestro tren, superdirecto, expreso al norte, símbolo -para aquella gente inculta- de vida fácil, aventureros, espléndidas valijas de cuero, celebridades, estrellas cinematográficas... Una vez al día este maravilloso espectáculo y absolutamente gratuito, por añadidura.

Pero cuando el tren pasó frente a la muchacha, en vez de mirar en nuestra dirección se dio vuelta para atender a un hombre que llegaba corriendo y le gritaba algo que nosotros, naturalmente, no pudimos oír, como si acudiera a prevenirla de un peligro. Solamente fue un instante: la escena voló, quedó atrás y yo me quedé preguntándome qué preocupación le había traído aquel hombre a la muchacha que había venido a contemplarnos. Y ya estaba por adormecerme, al rítmico bamboleo del tren, cuando quiso la casualidad -se trataba seguramente de una pura y simple casualidad- que reparara en un campesino parado sobre un murito, que llamaba y llamaba hacia el campo, haciéndose bocina con las manos. También esta vez fue un momento porque el expreso siguió su camino, aunque me dio tiempo de ver a seis o siete personas que corrían a través de las praderas, los cultivos, la hierba medicinal, pisoteándola sin miramientos. Debía ser algo importante. Venían de diferentes lugares -de una casa, de una fila de viñas, de una abertura en la maleza- pero todos corrían directamente al murito, acudiendo alarmados, al llamado del muchacho. Corrían, sí, ¡por Dios cómo corrían!, espantados por alguna inesperada noticia que los intrigaba terriblemente, quebrando la paz de sus vidas. Pero fue sólo un instante, lo repito apenas un relámpago; no tuvimos tiempo de observar nada más.

"¡Qué extraño!", pensé, "en pocos kilómetros ya dos casos de gente que recibe, de golpe, una noticia" (eso, al menos era lo que yo presumía). Ahora, vagamente sugestionado, escrutaba el campo, las carreteras, los paisajes, con presentimiento e inquietud. Seguramente estaba influido por el especial estado de ánimo, pero lo cierto es que cuanto más observaba a la gente, más me parecía encontrar en todos lados una inusitada animación. ¿Por qué aquel ir y venir en los patios, aquellas afanadas mujeres, aquellos carros...? En todos los lados era lo mismo. Aunque a esa velocidad era imposible distinguir bien, hubiera jurado que toda esa agitación respondía a una misma causa. ¿Se celebraría alguna procesión en la zona? ¿O los hombres se dispondrían a ir al mercado? El tren continuaba adelante y todo seguía igual, a juzgar por la confusión. Era evidente que todo se relacionaba: la muchacha del paso a nivel, el joven sobre el muro, el ir y venir de los campesinos: algo había sucedido y nosotros, en el tren, no sabíamos nada.

Miré a mis compañeros de viaje, algunos en el compartimiento, otros en el corredor. No se habían dado cuenta de nada. Parecían tranquilos y una señora de unos sesenta años, frente a mí, estaba a punto de dormirse. ¿O acaso sospechaban? Sí, sí, también ellos estaban inquietos y no se atrevían a hablar. Más de una vez los sorprendí echando rápidas miradas hacia fuera. Especialmente la señora somnolienta, sobre todo ella, miraba de reojo, entreabriendo apenas los párpados y después me examinaba cuidadosamente para ver si la había descubierto. Pero, ¿de qué teníamos miedo?

Nápoles. Aquí, habitualmente, el tren se detiene. Pero nuestro expreso, no, hoy no. Desfilaron cerca las viejas casas y en los patios oscuros se veían ventanas iluminadas. En aquellos cuartos -fue un instante- hombres y mujeres aparecían inclinados, haciendo paquetes y cerrando valijas. ¿O me engañaba y todo era producto de mi fantasía?

Se preparaban para marcharse. "¿Adónde?", me preguntaba. Evidentemente no era una noticia feliz, pues había como una especie de alarma generalizada en la campaña como en la ciudad. Una amenaza, un peligro, el anuncio de un desastre. Después me decía: "Si fuera una desgracia se habría detenido el tren; y en cambio, el tren encontraba todo en orden, señales de vía libre, cambios perfectos, como para un viaje inaugural.

Un joven a mi lado, simulando que se desperezaba, se había puesto de pie. En realidad quería ver mejor y se inclinaba sobre mí para estar más cerca del vidrio. Afuera, el campo, el sol, los caminos blancos y sobre los caminos carros, camiones, grupos de gente a pie, largas caravanas, semejantes a las que marchan en dirección a la iglesia el día del santo patrón de la ciudad. Ya eran cientos, cada vez más gentío a medida que el tren se acercaba al norte. Y todos llevaban la misma dirección, descendían hacia el mediodía, huían del peligro mientras nosotros íbamos directamente a su encuentro; a velocidad enloquecida nos precipitábamos, corríamos hacia la guerra, la revolución, la peste, el fuego... ¿Qué más podía pasarnos? No lo sabríamos hasta dentro de cinco horas, en el momento de llegar y seguramente sería demasiado tarde.

Nadie decía nada. Ninguno quería ser el primero en ceder. Cada uno quizás dudara de sí mismo, como yo, y en la incertidumbre se preguntara si toda aquella alarma sería real o simplemente una idea loca, una alucinación, una de esas ocurrencias absurdas que suelen asaltarnos en el tren, cuando ya se está un poco cansado. La señora de enfrente lanzó un suspiro, aparentando que recién se despertaba e igual que aquel que saliendo efectivamente del sueño levanta la mirada mecánicamente, así ella levantó las pupilas, fijándolas, casi por azar, en la manija de la señal de alarma. Y también todos nosotros miramos el aparato, con idéntico pensamiento. Nadie se atrevió a hablar o tuvo la audacia de romper el silencio o simplemente osó preguntar a los otros si habían advertido, afuera, algo alarmante.

Ahora las carreteras hormigueaban de vehículos y gente, todos en dirección al sur. Nos cruzábamos con trenes repletos de gente. Los que nos veían pasar, volando con tanta prisa hacia el norte, nos miraban desconcertados. Un multitud había invadido las estaciones. Algunos nos hacían señales, otros nos gritaban frases de las cuales se percibían solamente las voces, como ecos de la montaña.

La señora de enfrente empezó a mirarme. Con las manos enjoyadas estrujaba nerviosamente un pañuelo, mientras suplicaba con la mirada. Parecía decir: si alguien hablaba... si alguno de ustedes rompiera al fin este silencio y pronunciara la pregunta que todos estamos esperando como una gracia y ninguna se atreve a formular...

Otra ciudad. Como al entrar en la estación el tren disminuyó su velocidad, dos o tres se levantaron con la esperanza de que se detuviera. No lo hizo y siguió adelante como una estruendosa turbonada a lo largo de los andenes donde, en medio de un caótico montón de valijas, un gentío se enardecía, esperando, seguramente, un convoy que partiera. Un muchacho intentó seguirnos con un paquete de diarios y agitaba uno que tenía un gran titular negro en la primera página. Entonces, con un gesto repentino, la señora que estaba frente a mí se asomó, logrando detener por un momento el periódico, pero el viento se lo arrancó impetuosamente. Entre los dedos le quedó un pedacito. Advertí que sus manos temblaban al desplegarlo. Era un papelito casi triangular. Del enorme título, sólo quedaban tres letras: ION, se leía. Nada más. Sobre el reverso aparecían indiferentes noticias periodísticas.

Sin decir palabra, la señora levantó un poco el fragmento, a fin de que pudiéramos verlo. Todos lo habíamos visto, aunque ella aparentaba ignorarlo. A medida que crecía el miedo, nos volvíamos más cautelosos. Corríamos como locos hacia una cosa que terminaba en ION y debía de tratarse de algo espeluznante; poblaciones enteras se daban a la fuga. Un hecho nuevo y poderoso había roto la vida del país, hombres y mujeres solamente pensaban en salvarse, abandonando casas, trabajos, negocios, todo, pero nuestro tren no, el maldito aparato, del cual ya nos sentíamos parte como un pasamano más, como un asiento, marchaba con la regularidad de un reloj, a la manera de un soldado honesto que se separa del grueso del ejército derrotado para llegar a su trinchera, donde ya la ha cercado el enemigo. Y por decencia, por un respeto humano miserable, ninguno de nosotros tenía el coraje de reaccionar. ¡Oh los trenes, cómo se parecen a la vida!

Faltaban dos horas. Dos horas más tarde, a la llegada, ya sabríamos la suerte que nos esperaba a todos. Dos horas. Una hora y media. Una hora. Ya descendía la oscuridad. Vimos a lo lejos las luces de nuestra anhelada ciudad y su inmóvil resplandor reverberante, un halo amarillo en el cielo, nos volvió a dar un poco de coraje.

La locomotora emitió un silbido, las ruedas resonaron sobre el laberinto de los cambios. La estación, la superficie -ahora oscura- del techo de vidrio, las lámparas, los carteles, todo estaba como de costumbre. Pero, ¡horror! Aún el tren se movía, cuando vi que la estación estaba desierta, los andenes vacíos y desnudos. Por más que busqué no pude encontrar una figura humana. El tren se detuvo, al fin. Corrimos por el andén hacia la salida, a la caza de alguno de nuestros semejantes. Me pareció entrever al fondo, en el ángulo derecho, casi en la penumbra, a un ferroviario con su gorro que desaparecía por una puerta, aterrorizado. ¿Qué habría pasado? ¿No encontraríamos un alma en la ciudad? De pronto, la voz de una mujer, altísima y violenta como un disparo, nos hizo estremecer. "¡Socorro! ¡Socorro!", gritaba y el grito repercutió bajo el techo de vidrio con la vacía sonoridad de los lugares abandonados para siempre.

*Dino Buzzati
Dino Buzzati novelista y escritor de relatos italiano, así como periodista del Corriere della Sera, nace en Belluno Italia, un 16 de octubre de 1906.  Criado en el seno de una familia acomodada: su padre, Giulio Cesare, era profesor de Derecho internacional en la Universidad de Pavía y su madre, Alba Mantovani, de origen veneciano, era hermana del escritor Dino Mantovani. Su nombre verdadero era Dino Buzzati Traverso, y era el segundo de cuatro hijos.
Desde muy joven manifestó las que iban a ser las aficiones de toda su vida: escribía, dibujaba, estudiaba violín y piano, además de la pasión por la montaña a la que dedicó su primera novela, Bárnabo de las montañas en1933.
A instancias de su familia —especialmente su padre— emprendió los estudios de Derecho, pero en 1928, antes de licenciarse, empezó a trabajar de aprendiz en el Corriere della Sera, el periódico en el que colaboró durante toda su vida.
El éxito obtenido con su primera novela, la ya citada Bárnabo de las montañas, no se repitió con la siguiente, El secreto del Bosque Viejo en 1935, que fue acogida con indiferencia.
Enviado especial del Corriere a Addis Abeba en 1939 y reportero de guerra en 1940 en el crucero Río, ese mismo año publicó el libro con el que alcanzó fama internacional y que es unánimemente considerado como su obra maestra, El desierto de los tártaros (Il deserto dei Tartari):
Desde 1936 escribió numerosos relatos para el Corriere y otros periódicos, posteriormente recopilados en Los siete mensajeros y otros relatos (I sette messaggeri) en1942, Paura alla Scala (1949), Il crollo della Baliverna (1954), Sessanta racconti (1958, premio Strega), Esperimento di magia (1958), Il colombre (1966), Las noches difíciles y otros relatos (Le notti difficili) (1971).
La obra literaria de Dino Buzzati remite en su parentesco con las corrientes existencialistas de los años 1940–1950. O en la proximidad al espíritu de La náusea (1938) de Jean-Paul Sartre; o en la de Albert Camus con El extranjero (1942).
Llamativamente, Buzzati no aceptó jamás ser considerado un escritor. Se definía, más bien, como un simple periodista que escribía de tanto en tanto ficciones o nouvelles, a las cuales no atribuía gran valor. El juicio de la posteridad y el de sus contemporáneos, ha contradicho muy profundamente el punto de vista del propio Buzzati.
Dino Buzzati muere en Milán, el 28 de enero de 1972

jueves, 17 de marzo de 2011

Entrelíneasliteral - LITERATURA II - Alfonsina Storni

Carta lírica a otra mujer
Poesía de Alfonsina Storni*

Vuestro nombre no sé, ni vuestro rostro
Conozco yo, y os imagino blanca,
Débil como los brotes iniciales,
Pequeña, dulce... Ya ni sé... Divina.
En vuestros ojos placidez de lago
Que se abandona al sol y dulcemente
Le absorbe su oro mientras todo calla.
Y vuestras manos, finas, como aqueste
Dolor, el mío, que se alarga, alarga,
Y luego se me muere y se concluye
Así, como lo veis; en algún verso.
Ah, ¿sois así? Decidme si en la boca
Tenéis un rumoroso colmenero.
Si las orejas vuestras son a modo
De pétalos de rosas ahuecados...
Decidme si lloráis, humildemente.
Mirando las estrellas tan lejanas.
Y si en las manos tibias se os aduermen
Palomas blancas y canarios de oro.
Porque todo eso y más, vos sois, sin duda:
Vos, que tenéis el hombre que adoraba
Entre las manos dulces, vos la bella
Que habéis matado, sin saberlo acaso,
Toda esperanza en mí... Vos, su criatura.
Porque él es todo vuestro: cuerpo y alma
Estáis gustando del amor secreto
Que guardé silencioso... Dios lo sabe
Por qué, que yo no alcanzo a penetrarlo.
Os lo confieso que una vez estuvo
Tan cerca de mi brazo, que a extenderlo
Acaso mía aquélla dicha vuestra
Me fuera ahora... ¡sí! acaso mía...
Mas ved, estaba el alma tan gastada
Que el brazo mío no alcanzó a extenderse:
La sed divina, contenida entonces,
Me pulió el alma... ¡Y él ha sido vuestro!
¿Comprendéis bien? Ahora, en vuestros brazos
El se adormece y le decís palabras
Pequeñas y menudas que semejan
Pétalos volanderos y muy blancos.
Acaso un niño rubio vendrá luego
A copiar en los ojos inocentes
Los ojos vuestros y los de él
Unidos en un espejo azul y cristalino...
¡Oh, ceñidle la frente! ¡Era tan amplia!
¡Arrancaban tan firmes los cabellos
A grandes ondas, que a tenerla cerca
No hiciera yo otra cosa que ceñirla!
Luego dejad que en vuestras manos vaguen
Los labios suyos; él me dijo un día
Que nada era tan dulce al alma suya
Como besar las femeninas manos...
Y acaso, alguna vez, yo, la que anduve
Vagando por afuera de la vida,
-Como aquellos filósofos mendigos
Que van a las ventanas señoriales
A mirar sin envidia toda fiesta-
Me allegue humildemente a vuestro lado
Y con palabras quedas, susurrantes,
Os pida vuestras manos un momento,
Para besarlas, yo, como él las besa...
Y al recubrirlas, lenta, lentamente,
Vaya pensando: aquí se aposentaron
¿Cuánto tiempo?, sus labios, ¿cuánto tiempo
En las divinas manos que son suyas?
¡Oh, qué amargo deleite, este deleite
De buscar huellas suyas y seguirlas
Sobre las manos vuestras tan sedosas,
Tan finas, con sus venas tan azules!
Oh, que nada podría, ni ser suya,
Ni dominarle el alma, ni tenerlo
Rendido aquí a mis pies, recompensarme
Este horrible deleite de hacer mío
Un inefable, apasionado rastro.
Y allí en vos misma, sí, pues sois barrera,
Barrera ardiente, viva, que al tocarla
Ya me remueve este cansancio amargo,
Este silencio de alma en que me escudo,
Este dolor mortal en que me abismo,
Esta inmovilidad del sentimiento
¡Que sólo salta, bruscamente, cuando
Nada es posible!

*Alfonsina Storni
Alfonsina Storni nace el 29 de mayo de 1892, en Sala Capriasca, un cantón de la Suiza italiana. Cuatro años después llega a la Argentina con su familia, estableciéndose primero en San Juan y más tarde en la ciudad de Rosario. La pequeña Alfonsina ayuda en el negocio familiar, un café llamado " Café suizo".
Apenas entrada en la adolescencia muere su padre, y para ganarse la vida trabaja como cocinera y luego como obrera de una fábrica. Le gustaba el teatro y se recibe de maestra en la Escuela Normal Mixta de Coronda, en Santa Fe.
Los dos años de la escuela terminan con 1911. A esa altura ya escribe, recita, y se conecta con dos revistas literarias: Mundo rosarino y Monos y Monadas. Y llega el amor. Sus biógrafos coinciden: un hombre casado, mayor, periodista que llegaría a diputado. A pesar de los años pasados, su nombre sigue oculto.
De ese amor nace Alejandro, su único hijo, por eso en 1912 Alfonsina se traslada hacia Buenos Aires, En 1915 le pide a Leopoldo Lugones (quien ya era un escritor importante) que lea unos versos suyos: "Esto que me permito pedirle -escribe- tiene una razón. Mi libro se va a publicar en breve. Yo sé que se me tildará de inmoral".
Escribe poemas y artículos periodísticos. Se hace amiga de Horacio Quiroga y de José Ingenieros. Es maestra de teatro y de lectura y declamación. En 1918 sale otro libro, El dulce daño. En 1919, Irremediablemente. En 1920 gana el Primer Premio Municipal de Poesía y el Segundo Premio Nacional de Literatura por Languidez. En 1925 sale Ocre y Alfonsina trabaja como impulsora de la Sociedad Argentina de Escritores. En 1926 se editan las prosas poéticas de Poemas de amor. En 1934, la editorial Tor publica Mundo de siete pozos y en 1938, Mascarilla y trébol, el último libro.
 En la madrugada del 25 de octubre de 1938, una mujer sale de la residencia donde se aloja en la ciudad de Mar del Plata y camina hacia el mar. Horas más tarde, dos jóvenes que paseaban por la playa La Perla encuentran un cuerpo flotando, sin vida. Luego se supo que se trataba de Alfonsina Storni, una de las más importantes poetas hispanoamericanas del siglo XX.

miércoles, 16 de marzo de 2011

PALABRITAS RARAS

MARLOTAS: Vestidura morisca, a modo de sayo baquero, con que se ciñe y ajusta el cuerpo.

TROJ: Espacio limitado por tabiques, para guardar frutos y especialmente cereales.

ENDECHA: Combinación métrica que se emplea repetida en composiciones de asunto luctuoso por lo común, y consta de cuatro versos de seis o siete sílabas, generalmente asonantados.

AZAGAYA: Lanza o dardo pequeño arrojadizo.

CONTUMELIA: Oprobio, injuria u ofensa dicha a alguien en su cara.

EXAGÉTICO: Se dice del método interpretativo de las leyes que se apoya en el sentido de las palabras de estas.

ENQUIRIDIÓN: Libro manual.

POGROMO: Matanza y robo de gente indefensa por una multitud enfurecida.

ONTOLOGÍA: Parte de la metafísica que trata del ser en general y de sus propiedades trascendentales.

jueves, 24 de febrero de 2011

QUIÉN ERA? - Tomás Eloy Martínez

Tomás Eloy Martínez nació en Tucumán el 16 de julio de 1934. Se graduó como licenciado en Literatura Española y Latinoamericana en la Universidad de Tucumán y obtuvo en 1970 una Maestría en Literatura en la Université de París.
Empezó como corrector de pruebas en el diario La Gaceta, en su ciudad natal, Tucumán, abrazó el periodismo con pasión en unos años en los que "la imaginación estaba prohibida". Por eso combinó la profesión de reportero con la literatura. "Como informar con llaneza y alinear los hechos en un orden militar era para mí empobrecerlos y deslucirlos, lo que hice fue narrarlos", escribió en la nota que envió a la entrega de los premios Ortega y Gasset, en la que quiso recordar también que "el periodismo es, ante todo, un acto de servicio". "Ser periodista significa ponerse en el lugar del otro, comprender lo otro. Y, a veces, también ser otro", remarcó.
En los años setenta fue amenazado en Argentina por la organización terrorista de ultraderecha La triple A, por lo que tuvo que exiliarse en Caracas, donde residió entre 1975 y 1983 y fundó otro rotativo, El Diario.
En 1991 participó en la creación del periódico Siglo XXI en Guadalajara (México) y del suplemento Primer Plano en Página 12. También fue profesor en la universidad Rutgerts de Nueva Jersey, a cargo de un programa de Estudios Latinoamericanos, y tuvo un papel central en la creación de la fundación para un Nuevo Periodismo Iberoamericano, creada por su amigo Gabriel García Márquez, premio Nobel colombiano.
Además de extraordinario periodista, Eloy Martínez fue también un reconocido escritor. Son suyos títulos como La pasión según Trelew, que estuvo prohibido durante la dictadura de Videla, y Santa Evita, la novela argentina más traducida de todos los tiempos. También fue autor de diversos ensayos y guiones de cine.
Es también autor de diez guiones para cine, tres de ellos en colaboración con el novelista paraguayo Augusto Roa Bastos, y de varios ensayos incluidos en volúmenes colectivos.
Ha sido jurado de numerosos premios literarios, de festivales de cine y de becas internacionales.
En Buenos Aires fue crítico de cine del diario La Nación (1957-1961) y jefe de redacción del semanario Primera Plana (1962-1969). Entre 1969 y 1970 fue corresponsal de la editorial Abril en Europa, con sede en París, y luego director del semanario Panorama (1970-1972).
Dirigió el suplemento cultural del diario La Opinión (1972-1975).
Tomás Eloy Martínez con Gabriel García Márquez
Entre 1975 y 1983 vivió exiliado en Caracas, Venezuela, donde fue editor del Papel Literario del diario El Nacional (1975-1977) y asesor de la Dirección de ese mismo diario (1977-1978). Allí fundó El Diario de Caracas, del que fue director de redacción (1979).
En 1991 participó en la creación del diario Siglo 21 de Guadalajara, México.
En junio de 1991 creó el suplemento literario Primer Plano del diario Página/12 de Buenos Aires, que dirigió hasta agosto de 1995.
 A partir de  mayo de 1996 fue columnista permanente del diario La Nación de Buenos Aires y de The New York Times Syndicate, que publica sus artículos en doscientos diarios de Europa y las Américas.
Además de su trayectoria periodística y literaria ha desarrollado una extensa carrera académica que comprende conferencias y cursos en importantes universidades de Europa, Norteamérica y Sudamérica, así como su vinculación como profesor a la Universidad de Maryland (1984-1987).
Desde julio de 1995 fue profesor distinguido de Rutgers University en New Jersey y director del Programa de Estudios Latinoamericanos de esa universidad. Recibió títulos de doctor honoris causa de la Universidad John F. Kennedy de Buenos Aires y de la Universidad de Tucumán.
Ha sido fellow del Wilson Center de Washington DC, de la fundación Guggenheim y del Kellogg Institute de la Universidad de Notre-Dame, Indiana.
Ha publicado las siguientes obras: el ensayo Estructuras del cine argentino (1961); la novela Sagrado (1969); el relato periodístico La pasión según Trelew (1974), cuya tercera edición fue quemada en la plaza del III Cuerpo de Ejército, en Córdoba, por la dictadura militar; los ensayos de crítica literaria Los testigos de afuera (1978), y Retrato del artista enmascarado (1982); la colección de relatos Lugar común la muerte (1979); las novelas La novela de Perón (1985) y La mano del amo (1991) y, por supuesto, Santa Evita (1995), la novela argentina más traducida de todos los tiempos. En 1996, publicó Las memorias del general, una crónica sobre los años 70 en la Argentina.
Con Alejandro Dolina y Marta Minujín

Cronología de su obra
    * 1961: Estructuras del cine argentino (ensayo).
    * 1969: Sagrado (novela).
    * 1974: La pasión según Trelew (relato periodístico); cuya tercera edición fue quemada en la plaza del III Cuerpo de Ejército, en Córdoba, por la dictadura militar.
    * 1978: Los testigos de afuera (ensayo de crítica literaria).
    * 1979: Lugar común la muerte (colección de relatos).
    * 1982: Ramos Sucre. Retrato del artista enmascarado (ensayo de crítica literaria).
    * 1985: La novela de Perón (novela).
    * 1991: La mano del amo (novela).
    * 1995: Santa Evita (novela); la obra más traducida de todos los tiempos.
    * 1996: Las memorias del General; una crónica sobre los años 70 en Argentina.
    * 1999: El sueño argentino
    * 2000: Ficciones verdaderas.
    * 2002: El vuelo de la reina (premio Alfaguara 2002).
    * 2003: Réquiem por un país perdido (ensayos y crónicas periodísticas).
    * 2004: Las vidas del General.
    * 2004: El cantor de tango (novela).
    * 2006: La otra realidad (antología).
    * 2008: Purgatorio (novela).
A los 75 años y luego de una larga lucha contra el cáncer, fallece en Buenos Aires el 31 de enero de 2010.

miércoles, 23 de febrero de 2011

LA CIUDAD - El Palacio Unzué

El Palacio Unzué estaba ubicado en en la calle Austria 2593 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, al lado de la actual Biblioteca Nacional, y fue el predio en el que se levantó la antigua residencia presidencial hasta 1955, donde vivió el general Juan Domingo Perón durante sus dos primeros mandatos y donde murió Eva Perón en 1952.

Su historia
A principios de 1800, el río estaba muy cerca de los terrenos donde en el futuro se emplazaría la residencia presidencial. La gente humilde lavaba la ropa en la ribera y por las actuales calles Agüero y Austria iban los carros que depositaban la basura en la zona baja. El barrio circundante tomó el nombre de Tierra del Fuego, quizá porque eran frecuentes las fogatas en los basurales o, tal vez, por el ardor belicoso y pendenciero de sus ocupantes.
Colindantes con los terrenos de la familia de Cornelio Saavedra, estaban los de Pearson, grandes extensiones cultivadas por arados. En esa época, un mandadero, a caballo, iba a buscar el pan a la “ciudad” todos los días.
Mariano Saavedra, hijo de Cornelio, edificó sobre la Avenida Alvear (hoy Avenida del Libertador) una vivienda y comenzó la parquización del terreno circundante. En 1887 le vendió el predio a un acaudalado ganadero, Mariano Unzué, quien construyó allí un palacio de línea francesa que destinó a residencia de verano.
Allí se casaron y murieron sus dueños y descendientes. Cuando Elena Unzué y Alfredo Peña contrajeron matrimonio, en la casona se inauguró el sistema de luz eléctrica. 
Por allí pasaron de visita algunos presidentes argentinos, como Mitre, Roca, Quintana y Sáenz Peña.
El Palacio Unzué era un caserón de estilo afrancesado, recostado sobre la medianera de la calle Agüero, con una galería de entrada flanqueada por columnas, con vista al entonces cercano Río de la Plata. Las estatuas que adornaron sus jardines pueden verse hoy en el Parque Lezama.
La casa principal constaba de una edificación suntuosa de dos plantas, emplazada en el centro de un amplio parque, un grupo de garajes, dependencias de servicio, el casino de oficiales de la custodia, un departamento a tal fin y edificaciones independientes para vivienda del personal. Se erguía, igual que la mayoría de las edificaciones adyacentes, en una superficie elevada, una barranca natural que se defendía de las inundaciones provocadas por el desborde del Río de la Plata.

El jardín fue diseñado y realizado por Rubén Darío. De estilo poético, con toques románticos y exóticos, era el marco adecuado para tal palacio. A los pies de la escalera de acceso, el poeta colocó plantas de ámbar, que al florecer perfumaban la entrada y le otorgaban prestancia con sus grandes flores blancas. Formó un pequeño oasis con veinte palmeras junto al pequeño estanque. Llamaba la atención un pino que crecía inclinado, paralelo a la tierra, en cuyo tronco nacían claveles del aire. Aún puede verse el inmenso gomero que se plantó sobre la calle Austria.
Luego de la crisis de 1930, muchos de los lujosos palacios pertenecientes a destacadas familias porteñas fueron expropiados, muchas veces por una discretamente encubierta falta de dinero para su mantenimiento. Así pasaron a manos del Estado el palacio Anchorena (hoy sede del Ministerio de Relaciones Exteriores) y el Errázuriz (hoy Museo de Arte Decorativo). Muchas de las casas del aristocrático barrio Grand Bourg se convirtieron en embajadas.
En enero de 1937, la Cámara de Diputados aprobó, en una polémica sesión, la expropiación de la quinta de la familia Unzué. El diputado Enrique Dickman fue uno de los que se opuso con mayor fuerza a esa medida, por considerarla como un método de salvación económica de esas familias en crisis.
A pesar de esto, la casa y su frondoso parque pasaron a manos del Estado. Luego de la muerte del presidente Roberto M. Ortiz, en 1943, quien vivió sus últimos días en el caserón de la calle Suipacha 1034, la residencia fue destinada para uso presidencial. A excepción del presidente Gral. Edelmiro J. Farrell, que solía pernoctar en el palacio, el primer mandatario que vivió allí con continuidad, fue el general Juan Domingo Perón.
La planta baja no era demasiado utilizada. Perón y Evita se instalaron en el primer piso, donde estaba el dormitorio principal y un cuarto de huéspedes, vestidores, biblioteca,escritorio y un pequeño comedor diario, además de las dependencias de servicio y de las administrativas. La escalera de mármol tenía forma de “Y”, y llevaba a las alas derecha e izquierda de la planta, que se asomaban a un balcón desde el cual podía observarse la planta baja de la mansión. También había un ascensor que se encontraba del otro lado de la casa, entre la biblioteca y el salón dorado.
Fue en esa casa donde Evita otorgaba entrevistas y donde murió, en 1952. Allí vivió Perón hasta su derrocamiento, en 1955, por la Revolución Libertadora, cuando la casa sufrió un sospechoso conato de incendio.
El 28 de enero de 1958, el gobierno de Aramburu decretó la demolición de la residencia, y en 1960, el gobierno de Arturo Frondizi decretó que en el solar se levante la Biblioteca Nacional, que hasta entonces funcionaba en un viejo edificio de la calle México.
Uno de los edificios linderos a la residencia se salvó de la destrucción. Allí es donde funciona, desde 1997, el Instituto Nacional “Juan Domingo Perón” de Estudios e Investigaciones Históricas, Sociales y Políticas.


martes, 22 de febrero de 2011

NOTA DE TAPA: El portal Wikileaks candidato al Premio Nobel de la Paz 2011

Julian Assange
El portal de filtraciones en internet Wikileaks ha sido nominado candidato al Premio Nobel de la Paz 2011, según ha informado la agencia de noticias noruega NTB. La candidatura de Wikileaks fue presentada oficialmente ante el Comité Nobel en Oslo por el parlamentario noruego Snorre Valen. El diputado socialista argumentó que Wikileaks es "una de las contribuciones más importantes de este siglo a la libertad de expresión y la transparencia".
El parlamentarto mencionó como ejemplo más reciente la revelación por parte de Wikileaks del enriquecimiento personal del ex presidente tunecino Zine el Abidine Ben Ali. Esta información, aseguró Valen, contribuyó a hundir una dictadura que había durado casi 25 años.
"Con sus publicaciones, Wikileaks ha revelado la corrupción y las violaciones del derecho por parte de gobiernos y empresas, y, sobre todo, también la vigilancia ilegal, los crímenes de guerra y las torturas en varios países", explicó el parlamentario noruego.
El Comité Nobel dará a conocer su decisión en octubre. El último ganador fue el encarcelado activista de los derechos humanos chino Liu Xiaobo. El máximo galardón mundial está dotado con 10 millones de coronas suecas (1,1 millones de euros o 1,6 millones de dólares).
Wikileaks está "liderada" por el polémico Julian Assange (foto), quien recientemente ha amenazado con revelar "una avalancha" de documentos secretos.

Qué es y como funciona Wikileaks
WikiLeaks (del inglés leak, “fuga”, “goteo”, “filtración [de información]”) es una organización mediática internacional sin ánimo de lucro que publica a través de su sitio web informes anónimos y documentos filtrados con contenido sensible en materia de interés público, preservando el anonimato de sus fuentes. El lanzamiento del sitio se realizó en diciembre de 2006, su actividad comenzó en julio de 2007 y desde entonces su base de datos ha crecido constantemente hasta acumular 1,2 millones de documentos. Su creador fue Julian Assange. Está gestionado por The Sunshine Press.
WikiLeaks se describe a sí misma como una organización fundada internacionalmente por disidentes chinos, así como por periodistas, matemáticos, y tecnólogos de empresas start-up de los Estados Unidos, Taiwán, Europa, Australia, y Sudáfrica. Los creadores de WikiLeaks no han sido formalmente identificados. Uno de sus asesores, editor en jefe y actual director es el australiano Julian Assange. El portavoz, desde septiembre de 2010, es Kristinn Hrafnsson. Ante la detención de Assange el 7 de diciembre de 2010, Kristinn Hrafnsson toma las riendas de la organización.
La organización se ofrece a recibir filtraciones que desvelen comportamientos no éticos por parte de gobiernos, con énfasis en los países que considera tienen regímenes totalitarios, pero también de religiones y empresas de todo el mundo. Por el momento las actividades más destacadas de WikiLeaks se han centrado en la actividad exterior de los Estados Unidos, especialmente en relación con las guerras de Irak y de Afganistán.
Las filtraciones de telegramas y documentos, de carácter no secreto, confidencial y secretos, afectan a un gran número de países, entre ellos a México, España, Afganistán, Bosnia Herzegovina, Brasil, Paraguay, Canadá, Argentina, Chile, Perú, China, Alemania, India, Irán, Israel, Italia, las dos Coreas, Kuwait, Pakistán, Arabia Saudía, Serbia, Kosovo, Siria, Turquía, Emiratos Árabes Unidos, Reino Unido, Rusia, Egipto, Panamá, Nicaragua, Uruguay, Venezuela, Cuba, Bolivia, Colombia, Ecuador, Japón, Sudáfrica, Yemen, Australia y Francia.
En lo que concierne a informes filtrados de Argentina, citamos algunos.
3 de Febrero 2011
Los cables de Wikileaks volvieron este jueves a apuntar a la Argentina: según reportes diplomáticos norteamericanos, Carlos Reutemann admitió ser "muy pesimista" sobre el futuro del país, al considerar que "el campo minado" que dejan las gestiones de Néstor Kirchner y su esposa, Cristina Fernández, "complicará seriamente a los próximos gobiernos y será muy difícil volver a la normalidad". Esas opiniones de "Lole" ante diplomáticos estadounidenses habrían sido realizadas en setiembre de 2009, bastante antes de la muerte de Kirchner.
La evaluación de Reutemann en su contacto con la embajada americana fue anticipado por el diario madrileño El País, bajo el título "El candidato a la presidencia argentina, Reutemann, rechaza la herencia de los Kirchner". Allí, el ex gobernador de Santa Fe dio a entender que la administración de los Kirchner complicará la gestión de futuros gobiernos y se declaró "muy pesimista" sobre el futuro argentino. El ex gobernador consideró que cuestiones ya aplicadas como "la nacionalización de los planes privados de pensiones y los impuestos a las exportaciones agrícolas", entre otras, dejarán "un campo minado" a la administración que asuma a fin de 2011.
Reutemann también criticó el vínculo del Gobierno con sectores sociales y juzgó que "será complicado sacar de la política nacional a piqueteros como Luis D'Elía y Emilio Pérsico, de los que los Kirchner son muy dependientes". En 2009 Lole destacó además que el peronismo necesitaba elecciones internas para elegir a su candidato presidencial, pero admitió que "las reglas de juego no están claras". El informe de la Embajada identifica a Reutemann como "un político de perfil bajo, sin estridencias, reservado y definitivamente diferente a los demás, que admira abiertamente Estados Unidos".
La indefinición de la candidatura presidencial de Reutemann, que hasta el momento no fue ratificada, apareció en el cable que data del 2009, donde se afirma que "su rechazo a confirmar su candidatura puede responder a un deseo de protegerse. Puede estar también calculando que un prematuro anuncio le expondrá innecesariamente a un prolongado fuego de Kirchner y otros candidatos presidenciales".
El cable diplomático también se refiere al vicegobernador bonaerense Alberto Balestrini -que en abril de 2010 se alejó de su cargo por un accidente cerebrovascular- y comenta que el funcionario apostó a que Cristina Fernández no volverá a presentarse porque "perciben que su suerte ha menguado". En ese contexto, citó a Reutemann como "uno de los dos peronistas mejor situados para la nominación".

8 de Febrero de 1011
Los cables de Wikileaks, informaban que para Estados Unidos la corrupción K era "generalizada". Un informe de la Embajada hablaba en 2009 de ilícitos habituales en las áreas políticas, judicial y policial. Impunidad, coimas del 15% y acusaciones contra De Vido.
"El sistema judicial en el país sudamericano es frágil y también la impunidad de quienes delinquen. Sin auténtica voluntad política para erradicarla, la corrupción es generalizada en la judicatura y la policía, y alcanza a la política", denuncia un informe de la Embajada de Estados Unidos en Buenos Aires que se filtró a Wikileaks, según reveló el diario madrileño El País.
El memo estaba dirigido a Alberto R. Gonzales, entonces Fiscal General de Estados Unidos, poco antes de que viajara a la Argentina a inicios de 2009. El cable agrega que "los recientes movimientos del gobierno argentino socavan la independencia y la eficacia de los organismos con jurisdicción sobre casos de corrupción", condenó la embajada.
El detonante para estas afirmación, según El País, fue la renuncia, en marzo de 2009, del fiscal anticurrupción Manuel Garrido, presionado por el matrimonio Kirchner para que no investigara a funcionarios denunciados. De 100 pesquisas no pudo lograr una sola condena.
La de la embajada estadounidense no fue la primera advertencia a Washington sobre la corrupción K. El 1 de diciembre ya se había filtrado un cable de la delegación de Estados Unidos en Madrid en el que el gobierno español también expresaba su "preocupación" por la corrupción K.
Coimas. De acuerdo a los cables que publica El País, el ex Ombudsman, Eduardo Mondino, confesó al entonces embajador, Anthony Wayne, que investigaba denuncias sobre "la sistemática comisión del 15% cargada por el gobierno argentino a todos los contratos privados con un tercer país" .
Un cable incluso implicó al ministro Julio De Vido, en un caso de cohecho: el consejero delegado de una empresa alemana se quejó ante el ministro de que uno de sus ayudantes le había pedido dinero. "De Vido no tuvo interés en conocer el nombre del funcionario que ofendió (al consejero delegado) y en cambio le recomendó que grabara y filmara la próxima solicitud de soborno", reveló otro memo de la Embajada.
La delegación diplomática alude también de la corrupción entre los militares , cuyas "consecuencias rara vez son penales". Otro informe señala la captación política de los jueces con causas importantes a su cargo.
Y hubo más: dos abogados consultados por la embajada norteamericana coincidieron en que el gobierno de Cristina Kirchner presionó muchísimo para que el Congreso aprobara la ley de blanqueo de capitales en 2009 para "permitir a funcionarios del gobierno y sus cómplices en el sector privado blanquear el efectivo procedentes de las comisiones, sobornos y otras formas de corrupción oficial", agrega otro memo.


Revelación anti K
Los cables de Wikileaks han generado varios dolores de cabeza al kirchnerismo. El último, dado a conocer el viernes 4  de febrero, señalaba que Carlos Reutemann admitió ser "muy pesimista" sobre el futuro del país, al considerar que "el campo minado" que dejaban las gestiones de Cristina y Néstor Kirchner. "Complicará seriamente a los próximos gobiernos y será muy difícil volver a la normalidad", le confió "Lole" a diplomáticos estadounidenses en 2009, según un memo filtrado.
Pero antes, los cables de la organización de Julian Assange revelaron que Hillary Clinton pidió un informe sobre la salud mental de la Presidenta, así como que Estados Unidos dio por sentado que Chávez financió la campaña K en 2007. Hubo de todo: se desempolvaron críticas de España y Chile a CFK , se revelaron cuestionamientos de Estados Unidos contra Aníbal Fernández por el narcotráfico, cruces de éste con Alberto Fernández y Sergio Massa y hasta exabruptos de Luis D'Elía.
Fuente: DYN, Perfil.com y diario El País,Madrid.

lunes, 21 de febrero de 2011

EMPRESAS - DXN ARGENTINA: El café nutricional y saludable

Según la fábula del pastor etíope Kaldi, abre el origen legendario del café. El idílico muchacho pascaba con su rebaño, en las tierras húmedas, refrescadas por las alturas, mirando el deambular de cada una de sus cabritas. Pero algunas eran más inquietas que otras... así que muchas noches pasó atormentado por el hecho, hasta que lo comentó un día, con los siervos de Dios, unos monjes de un monasterio vecino.  Los sabios llegaron enseguida a la conclusión que los frutos de unas ramas que eran ávidamente comidos por los animales provocaban  el estado de euforia. Para constatarlo los monjes se arriesgaron a elaborar una infusión con los frutos y ramas del arbusto en cuestión y con sumo placer notaron que las largas y tediosas vigilias se transformaban en alegre y placentero deber.
Los musulmanes de su parte adjudican el descubrimiento de las virtuosas calidades del café al legendario fundador de la ciudad de Moka, el médico Omar, que condenado al destierro,  en Ousab, juntos con sus seguidores, quién sabe por cuales fechorías. Por no dejarse morir de hambre probaron en comer los frutos de un árbol que abundaba en la región. El milagro obró manteniendo con vida a Omar, que años después, regresando a su tierra, provocó tanta maravilla por no haberse muerto, que no solamente lo integraron, sino lo adoraron como un santo y el café mientras tanto conquistaba la ciudad y aquel país.
Los cristianos no podían quedarse atrás, con su leyenda divinizada, tratándose nada menos de Cristo...  “Lento y cansado, escarnecido y sediento, cargando el pesado madero de la cruz, subiendo el Gólgota, al costado del camino había unas plantas que no servían para nada, ni frutos daban. Pero sus hojas grandes, de un verde oscuro y cóncavas, habían almacenado el rocío de la última noche... Una ligera brisa acerco las ramas al rostro del Nazareno y salpicó el agua sobre sus heridas y la boca, mitigando el dolor y la sed. Pero una hoja volvió con tres gotas de sangre, que se transformaron en frutos para suavizar el corazón y los paladares de los habitantes de toda la tierra. El latigazo de un soldado hizo seguir el suplicio del Mesías, pero en todas partes obró un milagro: los desdichados arbustos ya se erguían alegre y llenos de hermosos  frutos...” ¡Era el café que se estaba mostrando al mundo!

Una historia del café
De hecho no se puede hablar de historia antes del 1400,  porque nada se ha escrito.  Podemos considerar que, en occidente, la comercialización así como la concebimos hoy, empezó con una “Café” inaugurado en Londres por un tal Pasqua Rosée. En el British Museum existe un curioso prospecto propagandístico impreso por él sobre la “la virtud de la bebida café”.
Se sabe que se debe a la Compañía de las Indias Occidentales el mérito que salieran los primeros brotes del cafeto en la entonces Guayana Francesa, que sirvió de base a los futuros cafetales del Brasil.
Desgraciadamente, tiempo después, la costumbre del café iba a ser abandonada por completo y substituida por el té. La Compañía Inglesa de las Indias Orientales, bregando por sus intereses, organizó una efectiva propaganda para implantar el consumo de té en Gran Bretaña. Y lo logró. El té reemplazó el café y, además, se consideró la bebida nacional inglesa. Hasta para nuestro amigo Pasqua Rosée las cosas empezaron a andar mal. Así que de Londres se trasladó a Holanda, paraíso de las libres ideas,  diseminando enseguida el hábito del café. Un sinnúmeros de establecimientos se abrieron en Ámsterdam, Harlen, La Haya y otras localidades. Un maestro de la pintura holandesa, creó admirables escenas en sus telas, rescatando la vida interior de un “Café Italien” de la época. La súbita expansión del café a Alemania, Italia, Austria, merecería una historia muy detallada, pero...
Se podría continuar, en páginas y páginas, contando sobre las repercusiones del café en la historia de las Civilizaciones, pero lo importante es tener una idea, una referencia, un parámetro, de lo que podemos llamar un café. No todo lo que es negro es petróleo, ni café y ésta puede ser otra larga historia.

El café en La Argentina
En la Argentina también los café fueron un santuario, para la reuniones de amigos, novios, comerciantes, políticos, escritores, cantores, vagos, estafadores y siempre los infaltables borrachos... Los platitos y su correspondientes tazas, venían alineadas sobre largos mostradores para ser llenadas de un café de filtro a la mañana antes de entrar al trabajo, durante un intervalo de oficina, a la tarde, antes del cine, después del cine, después del almuerzo, después de la cena.... clientes saludadores, alegres, dispuestos, propineros, fieles.... ¡otros tiempos!  Todo se resolvía en un café: la compra de un departamento en Mar del Plata, las vacaciones, un empleo, una negocio, un asado al mediodía del sábado.
En los años setenta las primeras máquinas de café, estilo "espresso italiano", hicieron furor. Se mejoran las mezclas y pequeñas plantas de café adquirieron renombre. Hasta los años noventa el “Café” mantuvo un grado de importancia en la vida del argentino. La imposición de un espejismo que duró hasta los últimos años del 2000 llamado “globalización” con cables, computadoras y juegos electrónicos, diezmó los clientes de los cafés y los que quedaron se transformaron en tomadores de inexplicables “lágrimas”. En estos momentos difíciles para nuestro país, ni “lagrimas” nos quedan para abonar al viejo amigo “bolichero”...  El lugar y la bebida están en extinción, pero son imprescindibles para recordar sus otros tiempos: del cine, después del cine, después del almuerzo, después de la cena.... clientes saludadores, alegres, dispuestos, propineros, fieles.... ¡otros tiempos! 
Pero ahora estamos en la Argentina del 2011 y he aquí que acaba de llegar por medio de DXN ARGENTINA, el mejor café nutricional y saludable que existe: el Café con Extracto de Ganoderma. El Ganoderma Lucidum es un hongo de Oriente que es usado desde hace más de 5.000 años para prevenir y curar  enfermedades como el cáncer, úlceras, obesidad, colesterol, artrosis, etc. para nombrar sólo algunas de las inumerables  aplicaciones que tiene en enfermedades de diversa índole.
Tanto es su predicamento en los países orientales, que el Gobierno de Japón ha declarado al Genorderma como"un elemento base para prevención y tratamiento contra el cáncer".
El Café con  Extracto de Genoderma es un café con granos Gourmet de Brasil, 100% orgánico, libre de químicos, descafeinado natural y mezclado con las 6 veriedades más potentes de Genoderma Lucidum.
Al tratarse de una sustancia totalmente natural lo pueden tomar niños, ancianos, mujeres embarazadas, personas a las que les han prohibido el café, pacientes con diversas enfermedades, pero con una excepción: las personas que hayan tenido algún transplante de órganos.
Para obtener más información y/o adquirir el Café con Extracto de Genoderma, deben dirigirse a su Distribuidora Oficial, Margarita Fleitas, a los teléfonos 011-4382-8293, cel: 15-5853-4415, o también al ID 011331445 o vía mail: mggfleitas@hotmail.com y también en http://dxn-argentina-magui.blogspot.com  

domingo, 20 de febrero de 2011

POLITICA INTERNACIONAL - La crisis política en Egipto

En el (llamado) Medio Oriente se agotó el recurso de la extorsión. Sin embargo sigue vigente la metodología del caos.
La extorsión política no se acaba, precisamente, porque Obama se llame Barack.
El método resultaba eficaz para extender la legitimidad de los tiranuelos. De la magnitud irrisoria de Ben Alí, durante 25 años, en el inmenso balneario de Túnez. Y de Hosni Mubarak, con sus 30 años en Egipto. Desde que sucediera al asesinado Anwar Sadat, aquel que hizo virar, en 180 grados, la estrategia de Egipto con Israel. Después -cabe admitirlo- de derrotas inapelables.
Diques
Dictadores como Ben Alí y Mubarak representaban la garantía. El “dique de contención” contra el fundamentalismo islámico, enemigo oficial de los Estados Unidos. Después del desmembramiento de la Unión Soviética, otro imperio desastrado que les servía, a la astucia de los dictadores, para equilibrarse.
Además de ser “garantía o dique”, en el Egipto de Mubarak se brindaba el plácido amparo hacia la estrategia de sobrevivencia del vecino Israel. Que es, a esta altura, la entidad invariablemente afectada por las turbulencias de la última fotografía geopolítica.
Cae, con el resistente Mubarak, el sustancial aliado. Irreemplazable, casi único, de Israel. Sobre todo luego de la catastrófica invasión al barquito especulativamente solidario.
El operativo comando logró tensar las relaciones de privilegio que mantenía Israel con Turquía. Donde hoy, con un éxito inquietante, se asiste a la exhibición de un film con un vengativo Rambo turco. Superhéroe que mata judíos a canilla libre, ante el entusiasmo aprobatorio de los cinéfilos de Esmirna y Estambul.
Para fundamentar la preocupación racional de Israel, cabe consignar el ascenso, en El Líbano, del potentado Mikati. Es el Primer Ministro que sucede, a través de un virtual golpecito de estado, a Saad, el hijo del asesinado Rafik Hariri. Hoy Mikati disfruta del apoyo frontal del Hizbollah.
Es -el Hizbollah- la fuerza política influyente que, merced al desconocimiento olímpico y la ceguera táctica, en la Argentina se la confunde con una vulgar banda terrorista.
Sugerir la influencia del Hizbollah significa aludir, también, al apoyo del eje contestatario. Del árabe Siria, y del sustancial persa Irán (la segunda reserva de gas y la cuarta de petróleo). Y del Hamas, en Palestina.
Es justamente el Eje que lleva adelante la beligerancia con Israel, estado regulador que unifica el rencor multiplicado por el fracaso. Mientras Egipto pacta, y la Arabia Saudita, factura.
Delivery
La idea del mal, asociada al mecanismo extorsivo, representaba la repetición del fenómeno clerical registrado en 1979. En Irán. Cuando los Estados Unidos lo entregaron al pobre Sha. Con el mismo desasosiego que entregan, en delivery, al gastado Mubarak. Y que incita a Efran Halevy, ex director del Mossad (espionaje israelí), a evocar a Henry Kissinger. Un “paisano” que sostenía que los acuerdos, con los Estados Unidos, “son siempre condicionales en el tiempo”. Es decir, hasta que al acuerdista les sirva. Es precisamente el escenario que preocupa, con fundamentos lícitos, a cierta prensa israelí, en otra variable de la extorsión expresiva.
“¿Y si también nos abandonan a nosotros?”.
Más suelto de cuerpo, y a propósito de las invalorables alcahueterías de Wikileaks, nuestro Oberdán Rocamora supo dictaminar: “Los americanos te entregan siempre”.
La posta
Irán tomó la posta de la vanguardia que abandonó Egipto. En la lucha contra el enemigo unificador. Israel, que se amparaba en la defensa carísima de los Estados Unidos.
La contraprestación occidental, a semejante servicio extorsivo del Dictador, consistía, en gran parte, en la indiferencia. Asumían la actitud del burro con respecto a la corrupción generalizada del cretino de pertenencia. Hasta admitir la eternización de las dinastías gobernantes.
Occidente -los Estados Unidos y la Europa presentable-, hizo un espeluznante negocio con la manipulación de los dictadores amigos.
Como Ben Alí, tan espiritualmente próximo a la Francia democrática, donde suelen desgastarse en acusaciones recíprocas sobre complacencia. Y donde se “tiran con Ben Alí”.
O Mubarak, el principal aliado del cóctel escasamente digerible en la región. El (norte)americano-israelí. Mubarak no vaciló siquiera en aplicar, a los palestinos, las humillaciones y crueldades que se le vuelven en contra. Como un bumerang.
La esperanza del caos 
La extorsión tuvo finalmente destino de colapso.
Las sociedades árabes, agobiadas por el atraso y la mugrienta mediocridad, y por la ética despreciable de los expoliadores que les sonríen desde los cartelones de las avenidas, preferían recluirse, acaso infortunadamente, en la potencia mística de la religión. Les brindaba, al menos, el reparo místico hacia tanto fracaso sombrío que se anunciaba. Hacia la carencia del menor diseño de futuro. En un volcán poblacional de juventud pavorosamente desperdiciada. Distaban las sociedades de contemplar, al aliado americano, y menos aún al israelí, con algún atisbo de simpatía.
Al respecto, el Egipto moderno fue ejemplar para las contradicciones. Apoyado en el Ejército, institución que mantiene la paradoja del prestigio, Mubarak se entregó a los atributos del menemismo excesivo. En las sobreactuaciones con los (norte)americanos, fueron mucho más carnales.
Enfermo, agotado, Mubarak pretendía eternizar la dinastía a través de su hijo Gamal (llamado así por el nacionalista Nasser).
Como si Egipto fuera otra Siria, Marruecos o Jordania.
Pero los americanos lo preferían a Suleiman, el patrón de los servicios de inteligencia. Un Señor 5 cruel y perverso que dista de asemejarse al emblemático Anzorregui.
Fracasada la sistemática extorsión, a Mubarak le queda el recurso del caos. La extorsión del caos.
La tentación de instalar la factible ingobernabilidad, en un país -una civilización- de más de ochenta millones de habitantes.
Mantiene Mubarak una oposición menos significativa, incluso, que la que tiene el kirchnerismo póstumo. Al extremo de sobresalir un burócrata irremediable como El Baradei. Un animador de las sesiones multilaterales de la Unesco atómica.
Baradei se propuso, en su oportunismo modesto, para encabezar la transición. Al percibir que los compatriotas son egipcios pero no idiotas, Baradei prefirió proponerlo a Omar Suleiman.
Como si el burócrata de Baradei desconociera que Mubarak, comparado con el Halcón Suleiman, es la palomita sublime de la paz.
Fuente: jorgeasisdigital.com